Al leer la confrontación de mi profesión con la docencia, analicé una serie de situaciones que dejaban ver mi inexperiencia y las ganas de seguir formándome, coincidiendo con Esteve cuando me sobraba el tiempo en el aula y ver que los alumnos no tenían quehacer me llenaba de angustia por la falta de una planeación, inventado actividades sin un propósito, improvisando, platicando en ocasiones sobre temas de la vida cotidiana para matar el tiempo de clase, cuando pensaba en lo que había hecho tenía claro lo que tendría que trabajar en la clase, pero no sabía cómo hacerlo, pero parte del trabajo me daba satisfacción lo que me hizo realizar cursos de actualización, cursos de postgrado y formarme en, con y para la práctica. Me identifico con la lectura porque también inicie mi labor con ensayo y error, corrigiendo errores y tomando lo positivo hasta llegar a tener la seguridad en mi mismo por la experiencia que voy adquiriendo, el preguntar y observar a la gente con mayor experiencia como hace su trabajo, tomar sus consejos para implementar nuevas estrategias y técnicas didácticas, valorando mi trabajo y dándome nuevos frutos.
De acuerdo con Esteve, para ser profesor no solo hace falta el compromiso y la dedicación, sino un alto sentido de humildad, para reconocer que el trabajo como docente es el de dar un servicio a los alumnos, no humillarlos, atenderlos fuera del horario de clases, promover la reflexión, el análisis, la toma de decisiones, retroalimentarlos, pero sobre todo ver que problemas de índole social y emocional los aquejan.
En mis inicios era muy rígido, quizá porque entré muy joven a trabajar y tenía alumnos mayores que yo con la finalidad de ganarme el respeto, pero lo único que lograba en algunos es que me llegaran a amenazar con golpearme. Tengo 25 años de servicio y antes de la reforma mis clases las impartía de manera mecánica porque los temas ya los dominaba y me daba seguridad, hubo ocasiones que llegue a comentar con mis compañeros de trabajo que con tantos cursos que tomamos donde se aplicaban las teorías pedagógicas porque todo se hacía mecánico, además las personas que nos impartían los cursos teníamos antecedentes que no aplicaban nada de los que impartían en cuanto a la aplicación de las teorías pedagógicas y eso me bajaba la guardia para seguir superándome, dándome cuenta con la lectura mi débil identidad docente.
Algo que me ha ayudado es mi carácter, permite la interrelación con el alumno, a algunos les ha gustado mi trabajo y me lo agradecen, otros no, pero con el tiempo he ido aprendiendo que el trabajo docente no es fácil, queda bastante por hacer y nunca terminará.

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ResponderEliminarHola mi estimado José al leer tu participación me doy cuenta que coincidimos en algunos aspectos de nuestra primer experiencia frente al grupo motivo de una falta de planeación de la clase, y al desarrollo de la misma, como es de saber la mayoría pasamos por esa etapa, y motivados por ese deseo de salir adelante en nuestro quehacer docente también me he preocupado por mi actualización que apoye mi práctica docente al igual que tu también estaba a ensayo y error, y pues no queda más sino seguir con esta noble labor que con el paso de los años deja grandes satisfacciones.
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